domingo, 4 de diciembre de 2011

El Ángelus


El ángelus es una oración en recuerdo de la Encarnación del Verbo en la Virgen María, toma su nombre de sus primeras palabras en la versión latina, Angelus Domini nuntiavit Mariae, Consta de tres textos en forma de versículo y respuesta que resumen el misterio y entre cada uno de los tres se recita el misterio.

Angelus, Millet

Durante muchos años, el Ángelus se ha rezado tres veces al día por el pueblo cristiano, al amanecer, a las doce y al caer la tarde, todavía en algunas iglesias una señal con las campanas nos recuerda esta oración, estos tres momentos se fueron introduciendo en diversas épocas. En un decreto del capítulo general de los franciscanos celebrado en Pisa, en 1263, bajo la presidencia de san Buenaventura recomienda su rezo al caer la noche. 


El padre Thurston opina que la triple salutación angélica de la tarde se deriva de un ejercicio de piedad llamado, Las tres oraciones (compuesto de salmos y responsorios, y algunas plegarias, en las que probablemente estaba el Ave María), que se practicaba en muchas comunidades religiosas en los Maitines, primero, y después de Completas, previo aviso de una campanada. Casí en la misma época comenzó a recitarse por la mañana. En cuanto al Angelus del mediodía, el padre Thurston cree encontrar los orígenes en aquella plegaria (tres Pater y tres Ave) que el papa Calixto III, en 1456, mandó recitar a la cristiandad todos los días al son de la campana, entre Nona y Vísperas, para obtener la paz de la Iglesia contra el peligro de invasión de los turcos. De todos modos, es cierto que fue adoptado muy tarde, no antes del siglo XVI. Se comenzó en Francia en 1472, por orden de Luis XI, y de allí, lentamente, se extendió al resto de Europa. Los tres versículos aparecen primero en el Exercitum quotidianum, pequeño manual de piedad, editado en Roma bajo Pío V (en 1572), y la triple doxología final, en el Manuale catholicorum de san Pedro Canisio (1588). 

Anunciación, Fray Angelico

Nosotros, católicos del siglo XXI, no debemos perder las costumbres de los que nos precedieron, por eso volvemos a proponer esta oración para que sea nuestra compañera a lo largo del día.


V/: El ángel del Señor anunció a María.
R/: Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


V/: He aquí la esclava del Señor.
R/: Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


V/: Y el Verbo se hizo carne.
R/: Y habitó entre nosotros.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.


R/: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


Oración:
Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de su resurrección. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, cómo era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos, amén.


Versión latina:

V. Angelus Domini nuntiávit Mariae;
R. Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave María,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in muliéribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in ora mortis nostrae.
Amen.

V.Ecce ancilla Dómini;
R. Fiat mihi secundum verbun tuum.

Ave María,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in muliéribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in ora mortis nostrae.
Amen.

V. Et Verbum caro factum est;
R. Et habitávit in nobis.

Ave María,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in muliéribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in ora mortis nostrae. Amen.

V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus
Gratiam tuam, quaesumus, Dómine,
méntibus nostris infúnde: ut qui, Angelo nuntiánte,
Christi Fílii tui Incarnatiónen cognóvimus,
per passiónem ejus ad crucem ad resurrectiónis
glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper,
et in saeccula saeculorum,
amen.